
Cuando entramos a la carrera, pensábamos que íbamos a pasar las clases tomando té en una cafetería parisina mientras hablábamos fluidamente sobre filosofía. La realidad: tres horas seguidas analizando la estructura sintáctica de una oración y sufriendo con la fonética acústica. Si tú también estás en esto, te contamos algo que nos habrían gustado saber antes de empezar:
“Para mí, estudiar morfología fue como estudiar matemáticas. No entendí nada pero igual tenía que resolver la ecuación” -Carla
Leave a Reply